Unos días después de que todo terminara, el alta médica llegó en una hoja simple.
Después de semanas de hospitales, abogados y titulares, todo se reducía a una enfermera sonriente entregándole a Andrew un portabebé y una carpeta con instrucciones.
—Está fuerte —dijo ella—. Y muy consentido.
Andrew sostuvo al bebé con una mezcla de seguridad y reverencia. No era la primera vez que lo cargaba, pero sí la primera vez que lo hacía sin miedo a que alguien apareciera para arrebatárselo.
Yo estaba a s