Eva
El estudio del podcast no es lo que imaginaba.
No hay luces dramáticas ni escenario ostentoso.
Es pequeño. Sobrio. Casi íntimo.
Pero sé que millones estarán escuchando.
La productora me ajusta el micrófono.
—¿Lista?
No.
Pero asiento.
Porque ya no se trata de si estoy lista.
Se trata de si estoy dispuesta.
Y lo estoy.
El conductor entra. Sonríe. Profesional.
Yo devuelvo la sonrisa tan bien como puedo y detrás de las cámaras puedo ver a Rubi animarme.
—Gracias por aceptar venir.
—Gracias por