— Aquí estoy entonces — él la soltó y se fue a sentar en el borde de la cama mientras cruzaba sus piernas — te escucho, Madison Benett.
— Si quiero casarme contigo, bajo tus condiciones y términos. No pienso objetar ninguna de tus peticiones y las obedeceré al pie de la letra, tengo mucho que agradecerte.
— No.
— ¿No? ¿Así de simple?
— Así de simple, no me interesa para nada tu oferta. Así que vete de aquí, necesito descansar, hoy fue un día demasiado cansado todo por tu culpa.
— ¿Y quién te va