El llanto del bebé resonó en la prisión, Arabela caminaba con tanta autoridad que todos se sentían intimidados por ella, la mujer con labial rojo alzó su cabeza y mostró uno de sus ojos.
— Denme a la criatura, es mi sobrino. Aquí tiene los documentos necesarios.
Andrés había sido notificado y aunque él no pensaba asistir, le dijeron algo que no solo hizo que fuera sino también que llevará a Nick.
— No los dejaré solos — Madison se subió al carro — vamos, los niños quedaron a cargo de Kathleen y