Seth se sentó frente a su escritorio, apretando sus puños con ira y frustración.
—Perdí valiosas horas de mi vida buscándola, movilice a mi gente por ella, me preocupe… y así me paga. —Estrelló un fuerte puñetazo en el escritorio, agrietando un poco la madera de roble reforzado—. Me está empezando a hartar su actitud… —Enterró el rostro en sus manos, gruñendo.
Ameline lo estaba volviendo loco…
Lo llevaba al límite, lo provocaba, le hacía desplantes, lo rechazaba, lo evitaba, le faltaba al r