Desde un rincón oculto, detrás de una columna rota en el área de las celdas, Emma observaba con ojos entrecerrados la escena que se desplegaba frente a ella.
La tenue luz de las lámparas apenas alcanzaba a iluminar las figuras de Seth y Ameline, pero cada movimiento suyo se grababa en su mente como un cuadro vivo. Vio cómo Ameline se lanzaba a los brazos de Seth, el abrazo inesperado que los unió en un silencio cargado, y su estómago se retorció con una mezcla de furia y confusión.
"¿Qué demo