Ameline se quedó mirando el celular en su mano, el silencio de su habitación tornandose asfixiante tras colgar la llamada con Seth.
Su corazón latía con fuerza, un tamborileo que resonaba en su pecho, traicionándola con cada pulso. La voz de Seth, cálida, casi tierna, había despertado algo en ella, algo que no quería reconocer... pero también sentía una punzada de culpa, afilada y persistente, por la forma en que le había contestado.
"Eso no es asunto tuyo, Seth". Las palabras resonaban en su