Finalmente, los labios de Seth y Ameline se encontraron.
Seth y Ameline se besaron lentamente, sus labios encontrándose en un roce inicial que rápidamente se convirtió en una necesidad urgente.
El contacto era cálido, casi abrasador, sus bocas moviéndose con una desesperación que reflejaba todo lo que habían reprimido. Las manos de Seth se deslizaron por los hombros de Ameline, sus dedos firmes pero cuidadosos, trazando la curva de su clavícula mientras ella se inclinaba hacia él, sus manos a