La respiración de Ameline se aceleró al sentir como las manos de Seth comenzaban a descender por su cintura hasta llegar a sus muslos.
Quería reunir fuerzas para apartarlo, pero de pronto sus manos subieron, acariciando sus nalgas, para después desviarse al frente y llegar al interior de sus muslos, por debajo de su pijama y peligrosamente cerca de su ropa interior, quitándole toda la capacidad de pensar.
Seth empezó a deslizar los labios por la línea de su cuello, subiendo una mano por su v