Ameline pulsó play al audio de Laura, ansiosa, con Prissy reclinándose sobre su hombro.
Laura habló con voz cansada y ronca: —Chicas, como lo siento… soy una tonta… no debí dejarlas con la intriga toda la noche… lo peor es que ni siquiera valió la pena. —Se la escuchó sollozar y Ameline intercambió miradas preocupadas con Prissy.
—¿Qué le habrá hecho Claus para hacerla llorar? —susurró Prissy con miedo, pero el audio continuó antes de que Ameline pudiera responder.
Laura frenó sus hipidos