"Las piezas por fin se están alineando, pronto podré hacer mi jugada" Ameline pensó, sentada sola en su habitación, la bandeja de la cena frente a ella con los restos de un plato de pasta con verduras y un vaso de jugo de naranja casi vacío.
La noche había envuelto la mansión en un silencio inquietante, roto solo por el tictac del reloj en la pared, que marcaba las 8:47 p.m. El audio de Laura seguía resonando en su cabeza: el cabello teñido, la mención de Bianca, la confirmación de que estaba