Al día siguiente, Ameline sintió el cambio en sus vacaciones, el cambio tanto en el personal como en Nataniel y en Prissy.
Miradas de reojo, susurros de los guardias, incomodidad, tensión…
Ella mantuvo la barbilla en alto, y al llegar a la playa luego de desayunar tendió una manta más apartada del resto y se sentó junto con Nataniel y Kato, mientras que Prissy se sentó cerca de los guardias, trenzándose el cabello con ojos pensativos.
—¿Qué demonios hicieron ustedes dos, mocosos? —preguntó