El agua fría caía en cascada sobre los hombros de Seth, calmando el calor en su interior y sus músculos tensos mientras apoyaba las manos contra los azulejos, dejando que el agua intentará, en vano, disolver la tormenta en su mente después de su encuentro con Ameline.
"Maldita sea, ¿en qué carajos estaba pensando?" pensó, cerrando los ojos con fuerza. La imagen de Ameline, sus labios contra los suyos, su cuerpo temblando bajo sus manos, seguía grabada en su cabeza, tan vívida que casi podía s