Los tres hombres salieron, la puerta cerrándose con un golpe seco que resonó en la celda.
El silencio que siguió fue opresivo, roto solamente por el leve sonido de la respiración agitada de Bianca.
Ameline se aclaró la garganta, desplegando la lista de preguntas nuevamente, decidida a mantener el control.
—Vamos a intentarlo de nuevo —dijo, su voz más calma pero aún firme—. ¿Dónde se reúne Frogtail con sus socios?
Pero Bianca no respondió. En cambio, inclinó la cabeza, sus ojos brillando co