Ameline salió de la habitación con pasos rápidos, el eco de sus zapatos resonando en el pasillo de piedra fría. La puerta se cerró tras ella con un golpe seco, y el sonido pareció sellar la conversación con Bianca en un rincón de su mente que aún no estaba lista para procesar.
Frente a ella, Seth, Tucker y Marco esperaban, sus figuras recortadas contra la luz tenue del corredor. Seth la miró de inmediato, sus ojos buscando los de ella con una intensidad que la hizo sentir expuesta. Tucker, a s