Ameline sintió su corazón latirle con fuerza en los oídos.
Delante de ella, después de mucho tiempo, estaba la causante de todos males.
—Betty… ¿O debería llamarte Bianca? —Sacando fuerzas de le inmensa ira que la invadió, Ameline avanzó hasta quedarse a solo unos pasos de la silla donde estaba atada.
—A-Ameline… —Bianca parpadeó inocentemente—. ¿Estás bien? No sabía que te habían capturado estos mafiosos…
—¡Deja de hacerte la inocente! —Fue hasta ella y la abofeteó.
Bianca jadeó, y empe