Capítulo XXXIX

Cierro los ojos y respiro profundo.

Solo dejo que mis oídos capten absolutamente todo.

El movimiento de las hojas con la ventisca haría que cualquier se adormeciera, al igual que el vaivén constante del agua en la laguna, que se mueve con suavidad por los peces debajo del hielo de la superficie. Algunas aves nocturnas se mueven en sus nidos o sobrevuelan algunas madrigueras para hallar comida, como los búhos, que están atentos a los roedores que corretean en la hierba alta. Má

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