Capítulo XL

Las hortensias no parecen querer sucumbir al frío invernal, antes se aferran a la tierra donde hace poco fueron trasplantadas. Las observo con los labios apretados en un fina línea. Estoy melancolico. Las lágrimas no hacen parte de esa melancolía. Se me secaron cuando la producción llegó a su fin. Me encantaría llorar, pero no lo logro. Lo único que puedo hacer es sentarme a su lado y agarrar una gran porción de tierra para espolvorearla sobre sus flores.

Sé que Joanne le dijo a Marcu

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