Mundo ficciónIniciar sesiónMe desmorono cuando llegamos a salvo a la cabaña.
El diluvio no tarda en caer cuando deposito la mochila en mi cama.
Me vuelvo para dejar el rifle en el armario y acomodo mi ropa por instinto. No quiero allanar de más el espacio de Oliver. Entretanto, él enciende el fuego y le echa leña.
—¿Cómo se llama tu madre? —le cuestiono cuando se acuesta en su cama con la cabeza sobre sus manos.
—Ava.
—Bonito nombre.
Me acerco, me descalzo las botas y me







