Capítulo 61. Estaré justo detrás de ti
Aria se aferra al tronco de un árbol grueso, el corazón desbocado en su pecho. Su respiración es entrecortada, su piel húmeda por la lluvia y el miedo. El sonido de los gruñidos y los crujidos de huesos rompiéndose le retumban en los oídos como un eco espantoso. Frente a ella, la pelea entre Kael y dos lobos renegados es brutal. Los cuerpos se estrellan contra el barro, las fauces se abren mostrando colmillos afilados, y los chillidos de rabia llenan el bosque como una sinfonía salvaje.
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