Capítulo 59. Encuentro con Ryder
La risa de Nala retumba en la pequeña cabaña, cálida y tenue a pesar del estruendo que resuena afuera. La lluvia cae con fuerza sobre los tejados, tamborileando contra las ventanas como si buscara entrar. Un trueno ruge a la distancia y, por un instante, el fuego de la chimenea parece temblar. Pero dentro, el ambiente es acogedor, casi ajeno a la tormenta.
—¡Este hombre es un idiota! —dice Nala entre carcajadas, señalando el libro que ambas tienen abierto entre ellas y que han estado leyendo los