Capítulo 27. Él es un buen chico
Aria sale de su cabaña y camina hacia la casa de su hermana. Elvira la recibe con una sonrisa amplia y le da un cálido abrazo.
—¡Qué bueno que viniste! —dice, tomándola de la mano—. Pasa, justo estaba por desayunar.
Aria entra, pero no se sienta de inmediato.
—¿No iremos a desayunar al salón? —pregunta, y mira a sus lados para ver si su esposo no está por allí.
Elvira frunce el ceño, sorprendida.
—¿Quieres ir a desayunar allí? —ríe, aunque con un dejo de curiosidad—. La última vez no la pasaste