Capítulo 28. ¡Me das asco!
Cuando Elvira llama a Aria por la línea fija para invitarla a almorzar, ella responde con la voz baja, intentando con todas sus fuerzas sonar normal.
—Me duele la cabeza, hermana. Prefiero quedarme a descansar.
Elvira no insiste. Aria se acuesta, pero no duerme. Su mente no deja de repetir la misma escena una y otra vez.
¿Por qué le duele tanto? Ya sabe el tipo de persona que es, no debería afectarle tanto.
Ya entrada la tarde, unos toques suaves en la puerta la sacan de su letargo. No abre. No