Capítulo 20. Cazándola como un animal
Aria siente como si una piedra pesada se le instalara en el estómago. Por un momento, cree ver miedo en los ojos de su hermana. No es solo preocupación: es miedo real.
—¿Por qué confías tan ciegamente en ellos y no en lo que te digo? ¿Esteban te tiene aquí amenazada? —pregunta en voz baja.
Elvira no responde.
Aria entiende que su no respuesta también es una respuesta. Se marcha a su habitación sin decir más. Está decidida. No importa lo que su hermana crea que ella deba hacer. No puede quedarse