—Tienes que parar, Colin —jadeo apoyando mi frente en la suya cuando noto que me falta el aire y sus manos empiezan a quitarme la ropa.
—Quisiera que el tiempo pasara volando y que nada de esto estuviera pasando para dedicarme a seducirte. A adorar tu cuerpo como tanto deseo.
Nos quedamos quietos observando al otro y sonreímos juntos cómplices de las mismas ganas y hasta maldades que compartimos.
Cada segundo que tiene y puede se lanza sobre mi y me siento tan perdida en lo que me hace sentir