Han pasado dos semanas desde que se leyó aquel principio de testamento ( por decirlo de alguna manera), y las cosas han cambiado muchísimo.
El tío y el primo de Colin se fueron de la mansión, aunque Martha sigue allí, e incluso en la vida de él como si fuera una lapa que no se le despega.
De la noche a la mañana dejó de hablarme, de ser cariñoso conmigo y de buscarme como hacía los primeros días y por mucho que intento entender y preguntar qué le pasa, no obtengo más que evasivas por su parte.