Capítulo 32

Me aparto para evitar que sigamos cometiendo locuras. Los dos somos muy fáciles de dejarnos llevar por el otro y además de lo obvio, yo no le perdono lo que me hizo.

—No vas a perdonarme ¿verdad? —musita cabizbajo.

—No soy Dios para ofrecer perdones, Colin pero prefiero mantener la distancia entre los dos. Tú me necesitas para mantener el legado de tu padre y yo solo quiero saber la verdad detrás de todo esto.

Me aprieto la tela y camino hasta la puerta para pedirle que se marche, necesito pen
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