Me aparto para evitar que sigamos cometiendo locuras. Los dos somos muy fáciles de dejarnos llevar por el otro y además de lo obvio, yo no le perdono lo que me hizo.
—No vas a perdonarme ¿verdad? —musita cabizbajo.
—No soy Dios para ofrecer perdones, Colin pero prefiero mantener la distancia entre los dos. Tú me necesitas para mantener el legado de tu padre y yo solo quiero saber la verdad detrás de todo esto.
Me aprieto la tela y camino hasta la puerta para pedirle que se marche, necesito pen