Punto de vista de Isabella:
Estaba sola en mi habitación, escuchando cómo mi papá se despedía de mi hermano y su séquito. Sabía que esta era mi única oportunidad. Las palabras de Rocío y Sofía resonaban en mi cabeza: debía hablar, debía decir la verdad, para que lo que me pasó no volviera a ocurrirle a ninguna otra chica. Tenía que proteger ese lugar sagrado, el bosque, donde nos conectábamos con la luna. Me armé de valor, pero el miedo me carcomía por dentro. Era ahora o nunca.
Cuando escuché a