Punto de vista de Max
Esta última semana ha sido tranquila, al menos en apariencia. Aunque he visto a Rebeca casi todos los días en la oficina, he cumplido con mi promesa: no volvería a repetirse lo que pasó aquella vez, y así ha sido. Sin embargo, su presencia sigue siendo una prueba para mi autocontrol. Hay algo en su forma de mirarme, en cómo sus ojos parecen buscar algo que ella misma no se atreve a admitir, que me vuelve loco. Pero no me permito cruzar la línea. La vi en compañía de su espo