Estaba en shock, apenas podía apartar la mirada de esa cosa a la que llamaban El-Kan. El terror a lo que sucedería a partir de ahora me calaba los huesos. Una cosa era haber crecido consciente de que jamás tendría la oportunidad de experimentar el amor verdadero, la ilusión de encontrar a tu pareja destina y tener que conformarte con un matrimonio arreglado porque según todos era mi responsabilidad con la manada. Pero otra muy diferente era ser desterrada, tratada como una pieza inservible y se