Después de al menos una hora de compañía por parte de Zadkiel, este tuvo que salir de comisaría.
No hablamos de nada, a pesar de su pequeño favor resultaba ser incómodo después de lo sucedido en la fiesta, las únicas palabras que salían de nuestros labios de vez en cuando eran chistes rancils de lo que me ocurría y como siempre termino en un mal momento. Nos reímos mucho, pero aún era incómodo en el aire el siquiera poder hablar.
Agradecía su compañía, pero su vez también agradecía que tuviera