Capítulo 143.

La lluvia se deslizaba por las ventanas de vidrio, la oscuridad arropaba con su manto a toda la ciudad y el frío penetraba los huesos de todos los que no se encontraban lo suficientemente abrigados como para enfrentarlo.

Adalia llevaba un grueso abrigo puesto, a pesar de esto, temblaba como si estuviese por completo desnudo, sus labios estaban secos y empezaban a adquirir un color azul, como el de la muerte arropando a un cuerpo, sus dedos temblaban de una manera exagerada, apen

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