El viento de la noche llegó cargado de una humedad densa, diferente. Ulva lo sintió antes de que cualquier otro lo notara. No era lluvia… era el anuncio de algo más profundo, más salvaje. Una vibración en la piel, una punzada caliente entre el pecho y el vientre. El celo lunar se aproximaba.
Ella lo conocía. Lo había sentido antes, pero nunca con esa fuerza. Esa mezcla de ansiedad, deseo y poder que volvía a los lobos más salvajes, más vulnerables. Solo que esta vez… no lo enfrentaría sola. Kae