Fue cuando la luna alcanzó su cenit que ocurrió. Un aullido desgarrador rompió la noche. No era un aullido de su manada. Era algo más antiguo,más oscuro. Kaelion se tensó como un resorte. Ulva giró sobre sus talones, buscando el origen del límite del bosque, entre las sombras, emergió un lobo, pero no era un lobo cualquiera.
Su pelaje era negro como el vacío. Sus ojos, rojos como carbones encendidos. Su cuerpo, cubierto de cicatrices imposibles. Una criatura que parecía arrastrar consigo el hed