Capítulo 62, El nexo del eclipse
El choque fue brutal. Cuerpos contra cuerpos. Garras contra espadas. Gritos contra gruñidos. Ulva peleaba como una tormenta. Su cabello blanco era un relámpago entre las sombras. Su daga encontraba su camino una y otra vez, cortando, hiriendo, defendiendo. Kaelion luchaba a su lado, sus movimientos precisos, letales. Eran dos danzas entrelazadas: furia y precisión, amor y guerra, pero por cada Engendro que caía, otro surgía. Era una marea interminable. Ulva gruñó, la sangre salpicándole el rostr