"Elmin. Todavía operando desde el miedo," murmuró Elara con tristeza.
Kael era un hombre de honor y deber. Se veía el conflicto en sus ojos. Su mano temblaba, pero la daga no vacilaba.
La acción se desató. Elara sabía que no podía usar magia potente sin atraer a Valerius.
Lysander se lanzó. No para luchar, sino para razonar. "¡Kael! Él es un Fundador. Siempre hay una solución. No condenes a la única esperanza."
En ese instante de distracción, un rayo oscuro impactó cerca. Valerius había llegado