Elara lo miró. “No fallaremos. La vida que he vivido no ha sido mía. Ahora, le daré un propósito.”
Necesitaban ganar tiempo. El Corazón de Aethel estaba a tres días de viaje. Valerius estaba a solo horas.
Lysander propuso un plan desesperado. Necesitaban un señuelo de distracción, algo masivo.
"Los Sentinelas son fuertes, pero estúpidos," dijo Lysander. "Atacaremos la red de comunicación de Valerius en el Fuerte de la Niebla. Le hará pensar que vamos a sabotear sus tropas, no a ir por el Corazón."
"Es un suicidio," susurró Kael.
"Es una acción necesaria," corrigió Elara. "Kael, tú irás con Lysander. Yo iré sola por el camino secreto de la Montaña del Olvido. Si vamos juntos, él nos encontrará. Si nos dividimos, él tendrá que dividir su atención. Mi sangre será el faro en dos lugares."
Valerius estaba jugando al ajedrez, pero Elara estaba a punto de voltear el tablero.
La decisión de dividirse fue una tortura silenciosa. Elara emprendió el camino sola, su única compañía el amuleto de é