Cristian subió a su auto y apoyó la mano izquierda en la parte superior del volante. Con los dedos de la otra mano comenzó a masajearse el labio inferior y la mandíbula, pensando.
Casi al segundo, su teléfono, que había sido lanzado a la guantera, se iluminó por un mensaje. El nombre de Graciela apareció en la notificación.
«Cris, gracias por traerme hoy. De verdad se me hace durísimo conseguir taxi tan tarde»
Cristian observó la hora.
2:12 AM.
Notando que seguía despierta, no lo dudó y presion