Estefanía salió de la habitación lista para su boda.
Su vestido era de un blanco puro, corto hasta los tobillos y sujeto apenas por tirantes delgados.
El tejido estaba lleno de pequeñas aplicaciones en forma de pétalos que le daban un aspecto frágil, sencillo y hermoso.
Al verla, los ojos de Cristian mostraron una ligera sorpresa, abriéndose un poco más de lo necesario.
Él dio un paso al frente y le entregó un ramo de peonías blancas envueltas en una cinta de seda.
Eran unas flores hermosas, au