Lo primero que cruzó por la mente de Estefanía fue que sus oídos le estaban jugando una mala pasada.
Lo que Cristian acababa de decirle simplemente no tenía sentido.
¿Casarse?
¿Con ella?
Negó internamente, recordando las palabras crueles que Gonzalo le había dicho:
«Eres basura»
«Una prostituta»
En el fondo, sabía que Cristian también la consideraba como tal.
A través de su visión empañada, lo miró. Alto, imponente, hermosamente inaccesible.
La comisura de los labios de Estefanía se suavizó en