—Dime que no te has estado saltando el almuerzo por las clases, cariño. Te veo un poco más delgada —comentó Eleonor mientras le hacía una seña a una empleada para que buscara alguna cosa.
—Para nada, señora Eleonor. He estado comiendo bien, solo que los exámenes de esta semana me tienen un poco ajetreada —mintió con una sonrisa amable.
—¿De nuevo con lo de señora? ¿Qué te dije sobre eso?
—Perdón.
—No te disculpes, cariño.
La empleada apareció de nuevo sosteniendo una funda protectora de alta co