A las siete en punto de la noche, Estefanía llegó al departamento en compañía de Cristian.
Lo primero que hizo fue correr a la habitación de Javier.
Ya sabía que estaba en casa.
Tocó la puerta con premura.
—Adelante.
El muchacho estaba sentado en una mesa, realizando sus deberes escolares.
Por un segundo, sintió alivio de verlo sano y salvo.
Inmediatamente corrió para abrazarlo, pero él se puso de pie, rechazándola.
—Te juro que te lo puedo explicar todo…
Sus palabras desesperadas parecieron ca