Desde ese momento, cada día y cada noche, justo como las palabras de Cristian, Estefanía se presentaba ante él con un claro objetivo: complacerlo, satisfacerlo en todo lo que quisiera.
Desfiló para él varios modelos de lencería que iban desde una atrevida pieza ouvert (con aberturas estratégicas en el busto y la entrepierna) y un sujetador cupless que dejaba sus pezones al descubierto, hasta una provocativa malla de red translúcida.
Días después, le entregó una tarjeta negra y ordenó sin mirarl