Mundo ficciónIniciar sesiónCuatro meses después
He hecho ejercicio, me he dado tiempo para recuperarme de la cesárea, mientras me informo sobre lo que debo hacer para ser un rival digno de un asesino tan despiadado. Claramente tuve que vender todo, incluso, borrar toda mi historia de vida y quedarme solo con mi nombre. ‘Debes hacer las cosas correctamente, no puedes fallar cuando son tantas cuentas que saldar.’ Me digo mentalmente mientras recibo el pago del restaurante que más demoró siendo un anhelo, que materializándose. — No deberías esforzarte tanto. — dice la señora Carmen a mi lado, negándose a dejarme sola. — Debo hacerlo, mi propósito es demasiado grande, para dejar un minuto al descanso. — Te has recuperado físicamente de las heridas, pero… — De eso no se puede recuperar, señora Carmen. — digo mirando con nostalgia a la mujer que no me ha juzgado un solo momento, ni mucho menos preguntado sobre mi venganza. Ni siquiera estar la mayor parte del tiempo con antidepresivos, me ha ayudado a lidiar con toda la culpa que siento. Por eso, prefiero fingir que me encuentro bien, para posteriormente marcharme lejos de las personas que podrían morir solo por conocerme. — Lo entiendo y por eso, es buena idea que te marches del estado. — responde la señora Carmen y yo le doy un último abrazo sabiendo que con esto, la despedida debe llegar a su final. — Sí, voy a tomarme unas vacaciones. Cuando me sienta mejor, volveré. Gracias por todo. — digo abrazándola. — Fue una pérdida grande, pero, por favor, nunca diga que me ha conocido. No quiero que hablen de la pobre mujer que lo perdió todo. Dígales lo mismo a los chicos, ya cuando me encuentre lista, volveré y celebraremos juntas. Se nota que no está de acuerdo con mi decisión, pero, sin algo más que hacer por mí, acepta seguramente creyendo que lo que necesito es alejarme. Me marcho, después de haber vendido incluso mi auto, porque ahora lo que más necesito es marcharme lejos para poder continuar con mi venganza. Con todo mi rostro cubierto con una mascarilla y gafas de sol, me marcho subiendo el autobús municipal que me llevará a mi primera parada. Soy consciente que soy una mujer común y que con esas características no puedo vengar a mi familia. Por lo que, con todos mis recuerdos y perdidas, comienzo mi entrenamiento riguroso con el fin de eliminar a una amenaza que ni siquiera la policía se arriesga a confrontar. Por eso, debo ser parte del entrenamiento riguroso. Lo primero que debo aprender es el combate cuerpo a cuerpo, solo así puedo defenderme en caso de que alguien quiera inmovilizarme usando solamente su cuerpo. Para eso, debo entrenar y mejorar mi condición física. Posterior a eso, también debo aprender lo importante que es aprender a aplicar la máxima fuerza en el menor tiempo posible, teniendo en cuenta los puntos clave para asesinar a alguien aunque el arma sea solo un esfero y no un cuchillo. Además de eso, debo tener consciencia situacional con el fin de siempre buscar una ruta de escape después de hacer todo el desmadre que tengo pensado. Analizar cada riesgo y ventana de escape, es crucial cuando uno no pretende atacar directamente. Como no sé qué arma puede sacar ese canalla, mi plan es aprender una mezcla de artes marciales, las cuales son: Karate, Taekwondo, Judo, Jiu-Jitsu, Muay Thai, Kung Fu, Boxeo, Kickboxing, Krav Maga y MMA. Como si eso no fuera poco, debo también conocer de todo tipo de armas, de una forma tan variada en la que debo manipular a la perfección armas de fuego (largas y cortas), blancas, de aire comprimido, y especiales. Porque saber de pistolas no es suficiente, debo aprender incluso de explosivos y proyectiles de los que en el pasado, me hubiese gustado mucho tener lejos de mi vida. Pero, ahora son mis herramientas de venganza que no pienso dejar ir. — ¿Es usted la señora que vino para recibir entrenamiento? — Sí, debo sobrevivir a una gran avalancha de problemas. — Tu cuerpo es demasiado pequeño. — Y por eso, tengo ventaja. Nadie va a saber que estoy entrenada ni mucho menos que mi pequeño tamaño me puede dar ventaja para sobrevivir. No pienso renunciar a lo que claramente es mi desventaja, sino, comprender que debo esforzarme más, para lograr mi objetivo. — Has estudiado bastante, pero, antes de comenzar… — Escuche, no me importa si tardo cinco años, debo ser alguien tan competente que si alguien quiere violentarme, yo tenga miles de alternativas para sobrevivir. — Si es eso lo que quieres, entonces tendrás que aprender más cosas. No solo defensa personal, armas de fuego y demás. Tú debes aprender a ser una asesina. Esa que puede moverse a su antojo sin que lo noten. >> En caso de tener negocios grandes, saber cómo entrar en ellos y destruirlos, si es alguien relacionado con el robo, también, debes aprender como hundirlo sin caer con él. Porque la verdadera venganza es matar desde adentro, sin que termines arruinada. ‘Esa es una perspectiva diferente de lo que considero venganza.’ Me digo mentalmente. Por eso, niego de inmediato y el hombre que está frente a mí, quien me duplica en tamaño, me agarra del brazo y sube conmigo a un auto donde yo entro en pánico pensando que en cualquier momento va a asesinarme. — Te mostraré lo que pasa cuando uno es demasiado tonto. — dice él subiendo conmigo a un auto en donde conduce tan frenéticamente, que yo de inmediato, me coloco el cinturón de seguridad. El hombre conduce velozmente al punto que provoca varios choces vehiculares donde todos se quejan, pero, debido a la conmoción ni siquiera son capaces de correr detrás de nosotros. Confundida, el hombre conduce hasta un área alejada de autos o cualquier cosa hecha por el hombre, mientras yo me pregunto si me he encontrado con un desquiciado. — Ahora mismo deben estar buscándonos. Pero, no podrían encontrarnos, ¿sabes por qué? — ¿Cómo no van a buscarlo si saben el tipo de auto y seguramente la placa? — La conmoción impide al ser humano analizar y recordar detalles valiosos, pero, yo siempre voy un paso adelante, por lo que, mientras cometía el delito, evité cámaras que les ayudará a saber de dónde vengo y lógicamente cambie la placa de mi auto mientras conducía. Es así como debes pensar, ¿crees que puedas sobrevivir a algo así o dejamos de perder el tiempo? — Ayúdeme a ser así. — pido.






