Capítulo 2: Gran tamaño

Las cosas están así: la propuesta cambio de una simulación a hacerlo realmente y mi cuerpo, no parece en desacuerdo para complacerlo.

— Te pagaré millones de dólares o euros. Escoge la moneda de cambio, solo ayúdame a salir de aquí. — pide él con cierto desespero y yo lo beso siguiendo con mi actuación.

— ¡¿Qué pasa?!

— Unos calenturientos, no es nuestro problema. — responde el hombre alejándose del lugar.

Suspiro profundo, porque creo que nos hemos salvado, pero, tal parece que el hombre frente a mí, no piensa igual, porque sin decirme algo, me agarra con uno de sus brazos y rodea el auto en el que hace poco estábamos haciendo la escena sexual.

Confundida, intento hablar, pero, él se las ingenia en abrir puertas que seguramente están bloqueadas y sin mucha dificultad accede a los asientos traseros donde no hay residuos del vidrio de la ventana, pero, si una amenaza notoria: él.

Lo peor de todo, es que él ve mi aturdimiento como si fuera una invitación, porque antes de entrar se quita la ropa y esa gorra que me deja en evidencia los hermosos ojos que tiene y ese perfil de su rostro que lo hace ver muy atractivo.

Lo cual no me sorprende, porque aunque nunca me he encontrado con el líder de los García, pero, si he escuchado como muchas mujeres lo describen como la creación en donde Dios pide disculpas por mandar escupitajos de hombres que no tienen algo bonito en sus cuerpos o forma de ser.

Incluso, puedo escuchar a una de mis compañeras describirlo como alguien muy alto, de esos que incluso desde lejos se ve inalcanzable y diferente a los demás, con hombros, brazos y piernas tan anchas y llenas de músculos que parece que harán una llave y uno se iría feliz por tener algo tan duro, esponjoso y con olor agradable como causa de muerte.

Sus ojos, tan claros como la luz del día, me atraen como un imán donde me dice que no importa si me rompe hasta el alma, lo voy a disfrutar. En conclusión, es un peligro andante y lo es más al lanzarme más paquetes de dinero que hacen que mis ojos se transformen en el signo de dinero.

‘Es que sí que sabe hacerme flaquear bien sea por su cuerpo o dinero.’ Me digo mentalmente.

— El peligro ha llegado a su fin. No nos desesperemos.

— ¡Apresúrense, por aquí tiene que estar! ¡No podemos perder esta oportunidad! — grita un hombre a lo lejos.

‘Eso no está bien. Todo es una clara señal de que las cosas van a complicarse si continuo.’ Me digo mentalmente.

— No voy a abusar de ti, asesino, torturo y causo daño, pero, no abuso de forma sexual a los demás. Por eso, te estoy dando todo el dinero que desees. Si no estás conforme, puedes decirlo después.

— Lo acepto, continue, por favor. Pero, rápido, porque solo tiene tres minutos antes de que me arrepienta. — digo sabiendo que es una forma rápida de resolver mis problemas económicos.

‘Solo es una transacción, es una forma de obtener un beneficio que mi familia necesita.’ Me digo mentalmente.

Apenas me alcanza a preocuparme por lo que sucede, cuando un dolor punzante se centra en mi intimidad al ser inicialmente invadida por algo que nunca había acercado a mi entrepierna.

El gemido de dolor no se hace esperar y yo debo esforzarme mucho para no empujarlo lejos al sentir como todo por dentro se me desgarra. Lo sorprendente, es que él sigue besándome y tocando mi cuerpo como si supiera como hacerme sentir menos extraña.

— Vaya sorpresa, eras virgen. — dice él sonriendo satisfecho. 

— ¡Oye…!

— Por mucho que lo intento, no puede entrar totalmente. Ni siquiera ha entrado por completo la cabeza y necesito que avancemos.

‘¿Acaso piensa meterse por partes?’ me pregunto mentalmente.

Entro en crisis, porque sé que el cuerpo puede expandirse para parir un bebé completo, pero, dudo que pueda expandirme así para meter a este hombre…

Antes de entender que es lo que pasa, él comienza a besar mi intimidad con salvajismo y mi cuerpo siente un hormigueo demasiado grande. Así que, antes de decirle que se detenga, una sensación arrolladora me hace explotar mientras un líquido sale de mi cuerpo de un color transparente que por el olor, digo que no es orina.

— Entonces esto es lograr un orgasmo femenino. — susurra él como si estuviera explorando una tierra desconocida.

Yo soy esa tierra desconocida.

— Ya te has expandido más. — dice él volviendo a esa posición donde entra en mí y aunque duele, también la estoy disfrutando.

Sin saber cómo lo hace, me gira, pegando su pecho a mi espalda, mientras me da estocadas que terminan en un sonido gutural, donde siento que soy completamente invadida de un liquido que no es mío.

Lo que me fastidiaba o causaba dolor, ya no lo hace y el tonto que parecía concentrarse solo en embestirme, ahora yace desmayado y desnudo.

Aterrorizada, recojo todo el dinero que ese hombre me ha dado y su camisa que aunque esta húmeda por la sangre que ha derramado, es mejor que caminar desnuda hasta mi auto. Así que, con el dinero en mi poder, mis zapatos y su camisa como vestido, saco las llaves de mi pequeño auto y cuando suena al desbloquearse, maldigo al notar que follamos en mi auto.

‘Muerto o no, debo sacarlo de aquí y dejarlo donde no haya cámaras.’ Me digo mentalmente entrando a mi auto para marcharme lejos del caos.

Solo cuando llego fuera del estado donde está el aviso del nombre de la ciudad, miro a mi alrededor y después de confirmar que no hay cámaras, abro la puerta de los asientos traseros y arrastrando a mi compañero sexual de la noche afuera.

Angustiada porque se encuentre muerto, acerco mi mano a su cuello y suspiro aliviada al sentirle pulso, por lo que, con sus pantalones a medio colocar y su chaqueta sobre su dorso, lo dejo a un costado de la carretera. Pero, sus heridas siguen preocupándome, por eso, busco en mi bolso aguja e hilo, para suturar las heridas y dejarlo a su suerte.

— Espera un momento, ¿Qué pasa si no tiene dinero? — me pregunto mientras muerdo mi labio inferior.

‘Posiblemente me ha dejado todo, así que, debería dejarle algo para que se vaya en taxi.’ Me digo mentalmente mientras saco un poco de dinero, el cual dejo en el bolsillo de su pantalón.

— Listo, he cumplido con mi buena obra. Diez dólares serán suficientes. Ahora, adiós. Ojalá nunca nos volvamos a ver. — digo marchándome.

Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App