Dominic
A veces Paula lo desconcertaba demasiado.
Y no por lo que decía, ya que le parecía una mujer muy decente con precisión e incluso cierta dulzura profesional, sino porque no podía leerla. Su primera impresión había sido formidable. Desde entonces todo en ella le parecía cuidadosamente equilibrado: su tono, gestos, silencios.
Luego del incidente con Keller, había llegado a una conclusión cómoda: Paula era inocente. Frágil, incluso. Se había fracturado el tobillo por culpa de una opera