Paula
Mamá retrocedió lentamente, percibiendo mi tono de voz. Su mirada buscaba respuestas en la mía. Yo por mientras ya había comenzado a repasar mentalmente todas las posibles personas que sabían mi dirección, pero no podía llegar a una en específico.
Otro golpe, esta vez más firme.
Mi corazón se aceleró, no de miedo, sino de anticipación.
—Ve a tu habitación, mamá —le pedí más con urgencia que con dulzura.
—Pero Paula…
—Por favor.
Ella obedeció. No porque entendiera, sino porque m