—¿Pasa algo, Sofi? —preguntó Benja.
Tenía ella la misma expresión que poseía su rostro cuando intentaba resolver problemas de álgebra. Y esta vez la incógnita de la ecuación era Andy, era él quien mantenía ocupado su cerebro. ¿A qué estaba jugando?
—¿Quieres helado? —Benja buscó en el refrigerador.
Definitivamente algo planeaba. ¿Qué era eso de hacer una fiesta para celebrar la ruptura? No, no podía caer en los embustes del instigador de Jonas. Todo debía ser una mentira.
Pero ¿y si era cierto?