—Vine a saber cómo van mis inversiones.
A mediodía se presentó Sofi en la oficina de Kun.
—Recibirás mensualmente un correo electrónico informándote del balance.
—También vine porque tenemos un almuerzo pendiente y no me digas que no porque soy insistente. No me iré de aquí si no es para ir a un restaurante —se aferró del escritorio.
Kun sonrió.
—Además, necesito saber el chisme. ¿Estás saliendo con alguien? Y lo pregunto por cortesía, sé que estás saliendo con alguien.
—¿De dónde sacas eso?
—S