—¿Pasa algo, Cami? —preguntó Benja.
Tenía ella la misma expresión que ponía cuando se pasaba horas resolviendo problemas matemáticos avanzados. Sus excelentes calificaciones en la escuela le habían permitido saltarse cursos y, a sus diecisiete años, ya estaba en la universidad, rodeada de adultos cuando seguía siendo una niña. Tal vez se sentía perdida y no conseguía hallar su lugar en el mundo, tal vez sólo pensaba en su tarea de cálculo.
—¿Quieres helado? No tiene azúcar —Benja comía uno de c